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Disquisiciones filosóficas de Nezahualcóyotl a propósito del Cenz

INTRAVAGARIO 
Disquisiciones filosóficas de Nezahualcóyotl a propósito del Cenzontle
La Teodisea de un Rey Azteca

Por Sergio García

AMO EL CANTO DEL CENZONTLE
PÁJARO DE 400 VOCES
AMO EL COLOR DEL JADE
Y EL ENERVANTE PERFUME DE LAS ROSAS
PERO AMO MÁS A MI AMIGO EL HOMBRE
Este poema del rey Nezahualcóyotl, verdadero Julio César de los aztecas, Aristóteles de los Giegos, expresa una gran mística de un hombre que se adelantó a su tiempo y que anunciaba ya la llegada del Cristianismo a América.
Como nadie, que yo sepa, este hombre sabio dilucidó la falsedad de los dioses aztecas y sentía y meditaba sobre un reino más allá, espiritual y con un solo Dios verdadero.
No hay eternidad en la piedra, decía, y miraba lo perecedero de la belleza del mundo que lo rodeaba. Era un guerrero, hombre de ciencia y filósofo. Como Aristóteles reconoció la existencia de ese Dios, lejos de los ídolos que adoraban sus coetáneos. Pero bien se cuidó de no enfrentar a esos brujos y hechiceros que dominaban la casta social azteca, salvaje y asesina.
A los pocos años de estas prédicas y reflexiones llegó el Cristianismo a América, y con esa delicadeza de mente de Moctezuma, creo que Nezahualcóyotl hubiera abrazado el cristianismo, primero que nadie, al igual que en los imperios bárbaros alguna vez, por ejemplo Ataulfo o Recaredo se bautizaron, llevando la paz y la civilización a sus pueblos.
La desesperación por lo eterno se siente en las letras de un Nezahualcóyotl reflexivo, doliente, llorando en busca de lo eterno.
No acabarán mis flores 
No acabarán mis flores,
No cesarán mis cantos.
Yo cantor los elevo,
Se reparten, se esparcen.
Aun cuando las flores
Se marchitan y amarillecen,
Serán llevadas allá,
Al interior de la casa
Del ave de plumas de oro.

«Al interior de la casa del ave de plumas de oro», lo dice, mientras que en otros poemas habla de lealtad y amor al prójimo. Habla del alma como algo eterno que habrá de resucitar en la tierra de los «descarnados».
Cuando escucho el Cenzontle de los alrededores de mi casa, que aun está cantando, recuerdo estos poema, estos pensamientos del Rey Poeta, quien aún es homenajeado en todo México, pero que no se le da ese papel espiritual que debe tener.
LO QUE SIGUE ES REVELADOR
Sólo con nuestras flores
nos alegramos.
Sólo con nuestros cantos
perece vuestra tristeza.
Oh señores, con esto,
vuestro disgusto de disipa.
Las inventa el dador de la vida,
las ha hecho descender
el inventor de sí mismo,
flores placenteras,
con ellas vuestro disgusto se disipa.

«El dador de vida las ha hecho descender el inventor de si mismo»… Esta frase tiene la misma profundidad que el pensamiento de Aristóteles, quien también dilucidó la existencia de un «ser necesario» un ser eterno, increado, para que todo lo demás existiera. «Ego sum Ens» le diría Yavé a Moisés en lo alto del monte cuando le preguntó Moisés… ¿Quién eres tú? … «Yo soy el que Soy» Dijo el Señor…
Y casi con la misma calidad filosófica describe a Dios Nezahualcóyotl cuando le llama ¡Dador de Vida, Creador de Sí mismo!…
Y luego aparecen las cursis frases del indio Tizoc y la niña María… «Cuando mueren los enamorados, su alma se mete en el cenzontle para seguir cantando a Dios su amor»… De nuevo el Cenzontle, en la escena más bella y más tierna de cine mexicano, en mi opinión.
Todo eso me conmueve y mucho más cuando escucho al Cenzontle, que aún sigue cantando.
Y contradiciendo a todos los de su entorno dice:
Nadie en jade,
Nadie en oro se convertirá:
En la tierra quedará guardado
Todos nos iremos
Allá, de igual modo.
Nadie quedará,
Conjuntamente habrá que perecer,
Nosotros iremos así a su casa. 
HASTA AQUÍ NUESTRO REY AZTECA. Son reflexiones que se me atragantan en el alma, me aprietan el corazón, y si no las escribo me ahogo…
Son reflexiones que me brotan gracias a la llegada del Cenzontle, pájaro de 400 voces, al patio de mi casa, en un barrio de Nogales, Sonora, y que cada vez llega menos gracias a la «civilización».
LO QUE QUIERO DECIR, NEXAHUALCÓYOTL tenía siempre su vista en lo eterno.
En fin, los dejo, Que los bendiga El Dador de Vida, El Inventor de Sí Mismo…